miércoles, 21 de noviembre de 2012

Memorias de un coronel




Frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendia recordó aquella tarde remota de hace muchos años en la que su padre lo llevo a conocer el hielo.

Cuando macondo solo eran veinte casas de barro y caña brava situadas a la orilla de un río de aguas claras que fluían por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.

Existían demasiadas cosas para un mundo tan pequeño y reciente, tantas que era necesario señalarlas para poder mencionarlas.

Y por un segundo el coronel quiso dejar atrás su realidad para despertar en ese sueño constituido de grandes nostálgicas memorias.

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